Cuando Chayanne me escucha el acento, inmediatamente —como todos— asume que soy argentino.
“Vengo de tu país… Estuvimos en el sur”, me dice vía telefónica desde Puerto Rico. Cuando le aclaro que soy uruguayo, dice “Ooops… Entonces no digo nada…” y pone la cola entre las patas, disculpándose por tener “abandonado” a mi paisito, el cual no visita desde “hace tres o cuatro años”. Para demostrarme que su preocupación es sincera y que se acuerda de todos los lugares pese a viajar por el mundo desde los 10 años, hace memoria y grita: