Ni el escenario austero, ni el apoyo de pistas en los temas rítmicos opacaron el carisma y la “candela” del puertorriqueño Chayanne en su concierto del pasado sábado en el iPayOne Center.
Sus 38 años no han mermado ese “saborcito” que le imprime a los temas donde hay que mover el cuerpo, sus sensuales pasos, su coqueteo de miradas, su contoneo de cintura y ese “no sé qué”, lo hacen único.