El anfiteatro Gibson se llenó la noche del viernes de la incansable energía del astro boricua Chayanne, quien subió el nivel de adrenalina del público y provocó los gritos femeninos durante las casi dos horas que duró el recital.
El artista hizo su aparición, sin mucha espera, entre los flashes de las cámaras y los gritos incontrolables de sus fans, en su mayoría mujeres de todas las edades, quienes recibieron al cantante con obvia expectación.